El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar y recordar la información de forma que confirme lo que ya creemos. No es un fallo ocasional de la razón: es la configuración por defecto del cerebro humano, y afecta igual a expertos que a novatos.
Cómo funciona el mecanismo
El mecanismo es automático. Cuando tenemos una creencia formada, prestamos más atención a la evidencia que la apoya, la recordamos con más facilidad y la interpretamos de forma más favorable. La evidencia en contra, en cambio, tendemos a analizarla con más escepticismo, a buscarle fallos o simplemente a ignorarla.
Las consecuencias prácticas
Esto tiene consecuencias en todos los ámbitos. Un médico que sospecha un diagnóstico puede dejar de buscar señales de otro. Un inversor convencido de que una acción subirá interpreta las noticias ambiguas como buenas. Un estudiante convencido de que entiende un tema deja de releer las partes que no le quedaron claras.
La solución que sí funciona
La solución más efectiva no es intentar ser objetivo, porque eso es imposible. Lo que funciona es buscar activamente la evidencia contraria y tomársela en serio, hacerse preguntas como ¿qué me haría cambiar de opinión? y exponerse a personas que piensen distinto sin el objetivo de convencerles, sino de entenderles.
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